Presentación en la librería Atenea (Zafra)

Viernes 22 de junio de 2018, tarde inolvidable en la librería Atenea de Zafra (Badajoz), rodeado de pájaros y de amigos. Muchas gracias Fernando por la presentación del libro, que reproducimos completa en esta entrada y la lectura tan emotiva del “Cuento de un roble”.

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Presentación completa de Fernando Clemente  Morales

En todos los libros del mágico Álvaro Cunqueiro (hasta en los gastronómicos como en los de botica), una vez acabada la historia relatada, en las últimas páginas, nuestro admirado autor gallego finiquita la obra siempre con una lista explicativa de todos los nombres de los personajes que pueblan el relato –ya sean esos personajes hombres, animales domésticos, bestias mitológicas, titanes, mágicos lugares o garañones que hablan-. El llamado Índice Onomástico de Cunqueiro es todo un derroche generoso de fino humor, excelsa literatura y sabiduría, pero sabiduría de la de fuego lento, de la honda, no de las urgencias del wikipedia… Para muestra dos botones: Las mocedades de Ulises.

(pag.221) TARENTO – TEMADES.

Pues, a mi parecer, la obra que hoy presentamos en la Librería Atenea de Zafra, esta GUÍA DE AVES DEL JARDÍN DE LAS DELICIAS de Manolo García (y Pepa Corbacho), es un gozoso Índice Onomástico tan bien ilustrado como escrito al más puro estilo, de forma y de fondo, cunqueiriano… Este libro es también un Santoral, un Santoral de aves hermosas, pájaros varios y pajarracos maléficos, que da cuenta de ese relato pictórico y universal que es El Jardín de las Delicias de El Bosco. Jardín que es como un río caudaloso que surca, sobre madera de viejo roble, las tres orillas de la condición humana: la paradisíaca, la terrenal y la demoníaca.

(¡Cuánto celebro, amigo Manolo, que acudas con tu pincel y con tu pluma a las portentosas imágenes de los eternos maestros de la pintura para recrearlas, para mostrarlas a los de tu tiempo, a ver si miramos a donde tenemos que mirar!)

Y son tantos los asuntos que me cautivan de esta originalísima obra que sólo los referiré con cuatro torpes pinceladas para no desbaratarles a ustedes la emoción de descubrirlas por su cuenta y riesgo.

En primer lugar, este libro está en la calle gracias al gesto cómplice y desprendido de unos 200 mecenas que con su parné han querido financiar esta Guía de Aves. Este apoyo a ciegas de todos estos benefactores, y de la editorial Libros.com, al autor, dice mucho de él y de su trayectoria…

(En fin) Otra manera admirable de generar cultura sin llamar a demasiadas puertas ni cargar con favores pretéritos.

También es preciso reseñar el acabado del artefacto, la carcasa, la puesta en escena del libro. El diseño de estas páginas es desahogado, con aire, supongo que está hecho así para que favorezca el aleteo caprichoso de nuestra imaginación.

Los dibujos de Manolo García son los dibujos de un amanuense que, desde que yo lo conozco, tiene un pacto secreto con la naturaleza. Un pacto preciosista y minucioso que le permite enseñarnos a los demás lo que no sabemos ver. De ahí ese dominio, esa autoridad sibilina que atesora sobre los trazos, las texturas, las formas y los colores de cualquier bicho viviente o imaginario. Y prueba de ello, una vez más, es el trabajo pictórico de esta obra compleja y abultada… La única manera de enfrentarse a este catedralicio Jardín de las Delicias de Hieronymus Bosch es con la mirada paciente y escrupulosa de un orfebre. Y el resultado entonces es un trabajo pulido como una piedra preciosa y detallista hasta el sabor…

A uno, después de contemplar las ilustraciones de esta obra durante unos días, le viene de una manera tan real como fantasmagórica la secuencia de la imagen coral de todas estas aves emprendiendo el vuelo en bandada desde El Jardín de El Bosco hasta que se posan en las páginas de este libro; como si este libro fuera una especie de Arca de Noé, un refugio, una recacha en donde todos estos animales quieran salvarse del olvido, en donde todas estas aves quieran protegerse del tsunami devastador de la ramplonería de nuestro tiempo…

Y llegamos ya al otro componente de este trabajo libresco que, quizá sea, el que más interesa: el de la PALABRA.

Esta Guía de Aves del Jardín de las Delicias está sustentada y construida sobre el sólido conocimiento de la ornitología, la mitología, las tradiciones y leyendas seculares, y el amor por las veteranas palabras…

(Ralea, salfumán, besana, bueyera, librea, pescuezo, bestiario, pelargo, galloperca, chotacabras…)

Este librote está escrito con el propósito de darnos a conocer una obra maestra de la historia del arte, sí, por si acaso no hemos reparado en ella alguna vez,… y también está escrito -con sabiduría, humor y lirismo-, para recrearnos con la palabra atinada un mundo perdido, una naturaleza hermosa y demoníaca habitada por seres tan antagónicos como necesarios, que Manolo García quiere rescatarlos y salvarlos también del olvido.

Cada texto de este libro es como un juego de palabras que pone a prueba nuestro entendimiento y nuestra fantasía, sobre todo nuestra fantasía; cada texto es como un breve cuento dirigido a ese niño que llevamos dentro y que se niega a crecer…

(pag.152 – 156 – 160)

Y el libro se cierra pues con eso, con una hermosa fábula titulada Cuento de un roble, que parece haber sido rescatada de las leyendas míticas que duermen el sueño de los justos…

Hace unos años, en la revista Alcaraván, escribí:

Manolo García es un cronista de otros tiempos. Ese rapsoda de leyendas antiguas, ese allanador de herméticos doblaos… Un naturista que sabe de plantas y tradiciones, de rebabas y trochas. Un hermeneuta, un traductor del lenguaje de la raíces de la vieja tierra”.

Hoy digo que Manolo es, en este jardín no tan delicioso que nos ha tocado revolotear, una “rara avis”.

Fernando Clemente

Zafra, 21 de junio de 2018