La tienda del Prado

Entrar en la tienda del Museo del Prado es como hacer desfilar ante ti toda una pasarela de objetos y recuerdos relacionados con las joyas del arte que se atesoran en aquel lugar. Es uno de esos lugares donde la palabra “mercantil” pierde buena parte de la carga peyorativa que -al menos para nosotros los posmodernos y premilenials – tiene  y es acompasada por conceptos como “buen gusto”, ” afición a lo exquisito” o “amor al arte”. Por ello, resulta especialmente gratificante, a la vez que evoca a una suerte de “consagración”, el ver a nuestra Guía de aves del jardín de las delicias en uno de sus anaqueles. Nunca antes, las aves de nuestra guía, estuvieron tan cerca del jardín  – unos metros- en el que nacieron. El libro, además de ser un libro – ya estaba en la librería del Prado- ha pasado a catalogarse como un objeto, en la acepción más noble del término- ahora está en la tienda-.